Personas tóxicas que debes mantener fuera de tu vida

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Probablemente conozcas a algunas personas tóxicas: podrían funcionar para ti, podrías ser amigo de algunas o incluso podrías vivir con alguien que sea tóxico. Cuanto antes los elimines de tu vida, mejor. Aquí analizamos algunos tipos de personas tóxicas que debes evitar.

Los que juzgan

La gente sentenciosa encontrará una manera de criticar cualquier cosa y todo con lo que entren en contacto. Podrían tomarse el tiempo de explicarles algo con gran detalle, pero se introduce en un oído y sale por el otro. Llegan a sus conclusiones antes de escuchar cualquier hecho, no escuchan bien y son horribles para comunicarse. Pedir consejo o retroalimentación a una persona crítica es una pérdida total de tiempo.

Los que tienen envidia

La gente envidiosa no se alegrará por ti, nunca. Sienten que les debe pasar a ellos y a nadie más.

Los que son fanáticos del control

Los fanáticos del control nunca quieren escuchar, no tienen que hacerlo, porque según ellos saben todo y saben la mejor manera de hacerlo.

Los que son arrogantes

No confunda confianza con arrogancia: las personas seguras inspiran, mientras que las personas arrogantes intimidan y molestan. Alguien con una actitud arrogante siente que es mejor que todos a su alrededor.

Los que son víctimas

La víctima constante siempre pondrá excusas y culpará a los demás por sus errores y malas acciones. Son algunas de las personas más tóxicas que existen: nunca aceptarán la responsabilidad y siempre señalarán con el dedo.

Los que te ocasionan nostalgia negativa

Alguien que siempre es negativo drenará su energía positiva de inmediato: prosperarán al atraer a todos a su alrededor. Nunca recibirás ninguna palabra de aliento de una negativa. Desacreditarán todas las ideas que tengan y, en lugar de apoyarlas, se esforzarán por señalar todas las formas posibles en las que podrían fallar, en lugar de centrarse en las posibilidades y el potencial. Son una gran succión de energía.

Los que son mentirosos

Para tener éxito, debe rodearse de otras personas exitosas en las que puedas confiar y con las cuales contar para estar a su disposición. No puedes confiar en los mentirosos y es difícil contar con ellos porque nunca sabes si están mintiendo o diciendo la verdad. Ese tipo de incertidumbre lo agotará rápidamente: elimínelos de su vida y no tendrá que preguntarse si le están mintiendo.

Los chismosos

Las personas son chismosas porque son inseguras: no saben cómo separar los hechos de las especulaciones y cuando las verdades se distorsionan, se transmite la información incorrecta, se lastiman los sentimientos y nacen los enemigos.

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La palabra mágica… Gracias

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Te has detenido alguna vez a pensar, ¿Cuán agradecido eres? Probablemente no sea una pregunta que nos hagamos de forma frecuente, y es que, con el trajín de los días, resulta difícil tomarnos un momento para re­flexionar al respecto, y así notar las muchas bendiciones que diariamente nos rodean por las cuales deberíamos estar agradecidos.

Es probable que, desde muy pequeños nuestros padres hayan inculcado dentro de nuestro vocabulario las famosas “palabras mágicas” por favor y gracias.

De esta manera, crecemos entendiendo que debemos dar las gracias cuando recibimos obsequios, favores o afines, sin detenernos realmente a pensar en la importancia o el poder que ejerce esta simple acción sobre nuestra vida cotidiana.

Ser agradecidos puede influir enorme­mente en nuestro rendimiento, nuestra salud y nuestra paz interior, brindando bienestar y armonía no solo para nosotros mismos, sino que también para nuestro entorno en general. Cuando somos agradecidos, nuestros pensamientos se centran en las cosas buenas que tene­mos y no en aquellas que nos faltan.

Si bien es cierto que una fórmula para la felicidad eterna no existe, mejorar nuestros hábitos en el arte del agradecer y enfocarse en lo positivo, hace que seamos personas notoriamente más felices.

Por otro lado, es importante agradecer no sólo por las cosas buenas que nos suceden. Toda situación o experiencia, sea buena o mala, deja consigo una enseñanza de la cual debemos aprender y nutrirnos de ella.

Recordemos que lo bueno atrae a lo bueno, y, por consiguiente, al ser agra­decidos quedamos potencialmente expuestos a mejores oportunidades.

Cada día, cada momento, cada segundo que pasa, es una dicha y una razón para estar agradecidos, aprovechémoslo.

Debes luchar por tus sueños

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Vivir la vida de nuestros sueños puede ser la mayor realización que podemos alcanzar. Nuestros sueños nos ayudan a generar nuestras metas, y por ello debes luchar por tus sueños y aprender a definirlos para que nuestras acciones estén siempre encaminadas hacia ellos. En el camino aparecerán dificultades, pero si tenemos clara siempre la meta final como punto al que nos dirigimos, nos encontraremos enfocados hacia lo que verdaderamente deseamos.

¿Por qué es importante seguir nuestros sueños?

1 – Cuando tenemos un sueño, generamos un ideal de lo que nos gustaría disfrutar. De este modo, desarrollamos una motivación extraordinaria para trabajar por ello. Los sueños son la gasolina que necesitamos en nuestra vida para conseguir el éxito que perseguimos. Para ver la importancia de este punto, quizá podamos hacernos la pregunta inversa. ¿Cómo sería la vida sin sueños?. ¿Te la imaginas?. Quizá así puedas ver más fácilmente la importancia de este concepto.

2 – Los niños viven llenos de sueños. En el proceso de crecimiento, la sociedad y nuestro entorno nos establecen los límites y nuestro ámbito de actuación. Así, perdemos parte de la capacidad que teníamos de soñar e imaginar cuando éramos niños. Es necesario recuperar esta habilidad para poder alcanzar la plenitud.

3 – El placer de perseguir y trabajar para conseguir un sueño no se encuentra en la meta. El mayor placer se produce durante el camino. El sueño alimenta nuestra acción, y nos ayuda a saborear cada paso como una victoria.

4 – Los sueños nos apartarán de las cuestiones y pensamientos negativos. Cuando vivimos en la persecución de un sueño, nuestra vida se llena de pasión.

5 – Los sueños pueden ser compartidos con nuestros hijos, y pueden ser utilizados para inspirarlos, enseñándoles que cualquier cosa es posible cuando nos lo proponemos.

6 – Nunca somos demasiado mayores para soñar. La edad no existe cuando sabemos lo que queremos.

7 – Cuanto más luchemos por nuestras metas, más convencidos estaremos de que cualquier cosa es posible. Qué fácil pueden llegar a ser las cosas cuando sabemos lo que queremos. Los sueños nos generan la fortaleza y nos transmiten la confianza que necesitamos para trabajar en la dirección de lo que queremos.

8 – Cuando alcancemos nuestro sueño, seremos los primeros en ver cómo sucede. Podremos contar cómo fue algo que vivimos en primera persona.

9 – Los sueños no tienen límites. Somos los creadores de nuestros sueños, grandes o pequeños. Cuando esto es entendido, somos capaces de diseñar nuestro propio plan para la consecución de nuestras metas.

10 – La lucha por un sueño es lo suficientemente importante y motivador como para trabajar en la consecución del mismo, sin importarnos lo que los demás piensen u opinen sobre nosotros. Nos permite generar la independencia que necesitamos. Vivir la vida en persecución de los sueños nos dará la fortaleza y la razón para vivir en búsqueda de la felicidad.

Las mejores cosas siempre son gratis

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Las mejores cosas de nuestra existencia, en realidad, nunca son “cosas”: son momentos, lecciones, recuerdos, son abrazos intensos bajo la lluvia y emociones que recorren nuestra piel por aquellas palabras sinceras susurradas al oído. Todo ello acontece cuando nos sentimos verdaderamente libres y receptivos a lo que nos rodea, sin miedos, sin actitudes limitantes, sin prejuicios.

Una de las premisas que definen a la psicología positiva es la eterna cuestión de cómo ser más feliz. Martin Seligman, máximo representante de esta tendencia y célebre psicólogo famoso ante todo por sus trabajos sobre la depresión y la indefensión aprendida, nos señala que una forma de conseguirlo es mediante el “engagement”. Sería esa capacidad para involucrarnos en los aspectos más positivos y simples de la vida, tales como soñar, abrazar, reír.

Por curioso que resulte, no siempre es fácil darnos cuenta de cómo nos enriquecen este tipo de actos tan simples. A veces, perdemos el rumbo de tal manera que al final, acabamos construyendo una vida en la que no somos felices. Nosotros mismos alzamos nuestras propias cárceles y esos escenarios donde se pierde el valor de las cosas más sencillas, las más auténticas…

Las psicología positiva y el valor de las pequeñas cosas.

Hasta no hace mucho la psicología se centraba -ante todo- en describir esas áreas asociadas o bien a patologías o a aspectos negativos como la depresión, el estrés, la ansiedad. A casi nadie se le había ocurrido enseñarnos algo tan esencial como aprender a “ser felices”. Era como si cada uno de nosotros llegáramos al mundo con “un chip” instalado de fábrica que nos facilitaba alcanzar ese estado de forma natural.

No obstante, el ser humano tiene una extraña “habilidad” para no ser feliz o al menos, no sentirse tan realizado o satisfecho como desearía. Por ello, en 1999 la Organización Gallup fundó el Instituto de Psicología Positiva y en el 2006 Martin Seligman se convirtió en uno de los principales abanderados de esta tendencia que incide en diferentes aspectos, como que la riqueza no da la felicidad o y que la modernidad o la tecnología tampoco hace a las personas más alegres.

Un aspecto esencial que nos enseña la Psicología Positiva es que las emociones negativas nos ayudan a sobrevivir de forma individual. El miedo, nos empuja a huir, la tristeza a reconocer que algo va mal para “reconstruirnos por dentro”. Por su parte, las emociones positivas nos permiten conectar con los demás para sobrevivir como especie, de ahí los abrazos, las palabras amables, las caricias, la amistad, el amor.

Las mejores cosas nunca son “cosas”

Tal Ben-Shahar es toda una referencia en el campo del estudio de la felicidad y el liderazgo. Es profesor de Harvard y sus clases siempre baten récords de matriculación por el gran interés que suscitan sus teorías, las mismas que ha reflejado en libros como “La búsqueda de la felicidad” o “Practicar la felicidad, un diario para tu realización”.

Queda claro que al gran público ya no nos interesa tanto saber qué es una depresión o qué síntomas tiene el estrés. Las personas queremos que nos indiquen cómo ser un poco más felices o al menos, cómo lograr sintonizar con nuestro interior y el entorno para sentirnos bien.

 

Trata a tus hijos como te gustaría ser tratado

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Trata a tus hijos como a ti mismo te gustaría ser tratado. Apaga sus miedos, pon nombre a esas emociones que ellos no saben expresar, regálales tiempo, enciende sus sueños y hazles sentir como lo que son, las personas más valiosas de tu mundo.

Resulta curioso como a día de hoy, muchas madres y padres ven la crianza con un poco de miedo. Leen manuales de educación, se instruyen en las últimas teorías y buscan respuesta a cada problema en Internet o en esos amigos -padres o no- que se alzan como auténticos gurús en temas de crianza. Esos papás se olvidan en cierto modo de escuchar algo mucho más valioso que todo esto: a su instinto natural.

Un niño debe ser tratado con afecto y sin miedos

Hay madres y padres que temen fracasar en su papel como progenitores. Piensan que puede ser una tragedia no poder darles la mejor fiesta de cumpleaños, no encontrarles plaza en el mejor colegio o no poder comprarles la misma ropa de marca que llevan sus amigos en el cole. Aspiran, de algún modo, a ofrecerles a sus niños aquello que ellos mismos no tuvieron.

Queda claro que cada uno es libre a la hora de elegir cómo educar a un hijo, pero a menudo se nos olvida cómo son los niños y todo lo que acontece en su interior. Nos aferramos en pensar en todo lo que debemos ofrecerles sin descubrir primero qué necesitan realmente: a nosotros mismos.

Un niño no es un adulto en miniatura, es una persona que necesita entender el mundo a través de ti y con tu ayuda.

Un niño actúa siempre por necesidades y no por manipulación o malicia como los adultos. Hemos de ser intuitivos ante esas demandas.

Un niño debe, por encima de todo, ser tratado con afecto. Nuestros hijos no necesitan pues ropas de marca o juguetes electrónicos con los que jugar en soledad. Necesitan tu tiempo, tu ejemplo, tus abrazos de buenas noches y tu mano a la que entrelazarse para cruzar la calle.

La crianza autorregulada: comprender y acompañar

La crianza autorregulada se nutre directamente de las teorías del apego formuladas en su día por el psiquiatra Wilhelm Reich. Ahora bien, a día de hoy vuelven a estar de actualidad porque ensalzan una serie de conceptos clave mediante los cuales, conectar mucho mejor con la infancia, con sus tiempos, con sus necesidades.

6 pasos para terminar con los celos

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Los celos son un sentimiento que ha preocupado a la humanidad casi desde el principio de los tiempos, pero, ¿qué son en realidad? Cuando sentimos celos, la desconfianza nos invade y nos vuelve locos; nuestro amor llega a ser tan absorbente que no nos deja vivir. Y es que, en el fondo, la persona celosa se quiere tan poco que pone en duda que el otro la ame.

Los celos son siempre producto de la desconfianza, apoyada en la propia inseguridad, y su virulencia dependerá del grado de inestabilidad en el que nos encontremos. Es decir, cuanto más profunda sea nuestra propia inseguridad, mayor será también la intensidad de los celos que sintamos. Como nuestra autoestima está altamente deteriorada, pensamos que el otro no nos elegirá porque nosotros tampoco nos elegiríamos.

Este sentimiento puede destrozar una relación de pareja por muy sólida que parezca; porque las personas celosas, tarde o temprano, terminan arruinando con su control asfixiante el placer de compartir cualquier tipo de vínculo con ellas, ya que hacen que se pierda la ternura, el respeto y la independencia hacia el otro.

Por lo tanto, si alguna vez nos sentimos atrapados en una espiral de celos que altere nuestro equilibrio emocional, será bueno tener en consideración algunas conductas:

  • En primer lugar, tengamos claro que estamos padeciendo celos; empecemos por asumirlo y evitar así los reproches hacia el otro.
  • Y, después, preguntémonos de dónde vienen. Hablemos con nuestra pareja acerca de las conductas que disparan nuestra desconfianza y busquemos su ayuda para disipar nuestras dudas.

Desear deshacerse de ellos es el primer paso.

  • Por otra parte, si nos damos cuenta de que los celos están fundados en un pensamiento irracional, como generalmente sucede, no perdamos de vista la realidad. Aprendamos a separar lo obvio de lo imaginario y desterremos así las suposiciones.
  • Profundicemos el contacto con nuestra pareja a través del diálogo, del sexo, de la ternura y de todo aquello que nos aproxime a ella. Muchas veces, ante las situaciones de celos, tomamos distancia afectiva y, así, solamente conseguimos que el otro se aleje, realimentando todavía más nuestras sospechas e inseguridades.
  • Asimismo, podemos hacer cambios personales en ámbitos como la salud, el estilo de vida o nuestras metas que pueden acabar influyendo de forma positiva en nuestra propia percepción y en la de la pareja.

El último paso: desarrollar la autoestima

  • Todo lo expresado anteriormente pertenece a la esfera de la conducta y, por lo tanto, debe ser tenido en cuenta a la hora de actuar. Pero hay un factor que he dejado para el final y que pienso que es fundamental porque está relacionado con nuestros sentimientos, no con nuestras conductas: la relación que mantenemos con nosotros mismos.

7 consejos para empezar el año

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Insistimos mucho en que tengas una actitud positiva, porque estamos convencidos de que las mejores cosas llegan si pensamos que van a llegar y si creemos en ellas. Por eso hoy, vamos a dejaros 7 consejos para tener una Actitud Positiva y empezar el año con el pie derecho.

  1. Cree en ti mismo. Es lo primero y fundamental, engorda tu autoestima, céntrate en tus valores positivos y poténcialos, haz una lista y verás que hay mucho dentro de ti.
  2. Usa un lenguaje positivo. Es hora de acabar con el NO y las negativas, intenta convertir todas tus frases en positivas. Cambia el ‘no puedo’ por el ‘lo voy a conseguir’. Hay que esforzarse y el lenguaje hace mucho en nuestra mente de forma inconsciente.
  3. Céntrate en el presente y mira hacia el futuro. Lo que ya ha pasado no lo podemos controlar y tendemos a quedarnos más con lo negativo que a valorar lo positivo. Si eres de esos, intenta olvidarlo, pasa página y mira a tu presente, solo tú puedes cambiar lo que vaya a pasar en tu vida, ¡hazlo!
  4. No todo el mundo es perfecto. Graba esa frase en tu mente cuando pienses en los casos de éxito, pasa lo mismo que con el físico, no todos somos Jon Kortajarena o Scarlett Johansson, ni tenemos por qué serlo. No te compares con los demás, busca la mejor versión de ti mismo.
  5. Júntate con gente positiva. El ambiente que nos rodea afecta a nuestra forma de ser, aléjate del pesimismo, busca el optimismo.
  6. Piensa en las oportunidades. Tender a pensar en que algo no va a funcionar o no va a salir bien es de gente negativa. Hay que buscar las oportunidades, centrarse en las probabilidades que tenemos de que algo vaya a funcionar y saber que el ‘no’ ya lo tenemos y no hay nada que perder al arriesgarse.
  7. Encuentra las soluciones. Si estás agobiado, deprimido o de ‘bajón’, para a pensar un momento y busca las posibles soluciones a tus problemas, haz una tormenta de ideas, aunque muchas sean absurdas, ten sentido de humor y alcanzarás las mejores respuestas. Todo tiene arreglo.

¡QUE TENGAS UN MARAVILLOSO AÑO!